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Supervía, escuela de ciudadanía

Ciudad Viva es una organización ciudadana dedicada a aportar contenidos, propuestas técnicas y presión a favor de una movilidad sustentable en Chile. Santiago y Bellavista en particular (el barrio de Ciudad Viva) tienen banquetas anchas, peatones y cafés al aire libre, niños jugando, parques públicos frente al río, usos de suelo mixtos ordenados, edificios viejos y restaurados.

Ciudad Viva casa

Tienen todas las recetas prescritas por Jane Jacobs, una de las vecinas defensoras de Greenwich Village en Nueva York contra la construcción de una autopista durante los años 60. Si su lucha vecinal no hubiera salvado Washington Square, la vida cultural del Village y Nueva York –y probablemente del mundo– hubiera sido mucho menos rica.

Ciudad Viva tiene una historia similar; nació como la “Coordinadora No a la Costanera Norte”, una autopista que, de haberse llevado a cabo como estaba planeada, hubiera destruido Bellavista, el cerro de San Cristóbal (un parque municipal arbolado) y los mercados y comercios populares cercanos. La Coordinadora (compuesta por vecinos y asesores técnicos) dialogó durante cuatro años con el primer gobierno democrático en Chile. El responsable de este diálogo fue Ricardo Lagos, entonces Secretario de Obras, quien años después la reconoció como “una organización ciudadana ejemplar”.

Hace 15 años Santiago era una ciudad gris, despintada; no puedo recordar si tenía río; parques ni banquetas tampoco. Sus gobiernos, pero también sus vecinos, sus estudiantes, sus académicos, la han transformado radicalmente.

jacarandas florean

Llevo meses luchando junto con mis vecinos y organizaciones contra la Supervía, una vía de paga que el Gobierno del Distrito Federal (GDF) pretende construir entre Santa Fe y Luis Cabrera, al Sur de la Ciudad. Hemos usado todos los canales institucionales disponibles en esta Ciudad:

  • Interpusimos un amparo de más de 350 vecinos que probablemente se convertirá en el primer litigio de acción colectiva en el país.
  • Hemos exigido una consulta pública y más de mil ciudadanos nos hemos adherido a las observaciones de expertos a la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto, la más observada en la historia de la Ciudad.
  • Más de 400 personas hemos presentado una queja ante la Procuraduría Ambiental y Ordenamiento Territorial (PAOT).
  • Presentamos otra queja ante la Comisión de Derechos Humanos del D.F. y coadyuvamos en una investigación que parece que nunca terminará en una recomendación.
  • Hemos solicitado dos recursos de nulidad ante el Tribunal de lo Contencioso y Administrativo, uno contra la autorización ambiental y otro contra el Título de Concesión.
  • También hemos elaborado poco más de 500 solicitudes de acceso a la información y recursos de inconformidad ante el INFODF para combatir la opacidad gubernamental.
  • Presentamos una queja ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y hemos sostenido audiencias y reuniones con nuestros representantes en la Cámara de Diputados y en el Senado.

Aquí se puede encontrar la cronología y documentos oficiales de estas acciones.

Hemos logrado una amplia cobertura en medios escritos, radio, electrónicos y editoriales. Por supuesto, también produjimos boletines y conferencias de prensa, foros académicos y con organizaciones locales, nacionales e internacionales, acompañados de un intenso uso de las redes sociales: YouTube (prociudad), blog (prociudad-procontreras.blogspot.com), Facebook, Twitter (@cdProContreras).

Estoy segura de que Ricardo Lagos calificaría también estos esfuerzos como una defensa ciudadana ejemplar con estándares internacionales, muy al estilo Jane Jacobs y Ciudad Viva: litigio estratégico, comunicación popular, formación de opinión pública, movilización y resistencia ciudadana, así como una amplia articulación y coalición de vecinos, urbanistas, ambientalistas y académicos, junto con un grupo plural de diputados del PRD, PRI, PAN y PT.

 

No obstante, este movimiento vecinal se enfrenta al actual GDF, que se ha convertido en un gobierno digno de una República bananera y no el sueño progresista que muchos pensábamos. Existen varios ejemplos de ello:

El responsable del proyecto de Supervía, Héctor Hernández Llamas, es un operador político con un negro pasado en compra y coacción del voto, así como manipulación de padrones de programas sociales. Su actuación en la Supervía se especializa en obstaculizar la participación ciudadana y sacar adelante el proyecto sin importar el costo.

rico dejar ser pobreEl GDF paga publicidad en medios al por mayor (¿quién no ha visto sus Ángel-anuncios?) y, mientras algunos reporteros se disculpan, los editores de las secciones sobre la ciudad hacen su labor de censura eficientemente.

El Ejecutivo logra “mayorías mágicas” en la Asamblea para modificar leyes que se plasman en: “las concesiones de bienes y servicios públicos se podrá[n] asignar de manera directa, si no se erogan recursos públicos y se ofrecen las mejores condiciones” (las que sean, porque no tienen que existir estudios técnicos).

Así, la Oficialía Mayor otorgó el Título de Concesión sin licitación de por medio, al día siguiente de publicar una supuesta “declaratoria de necesidad” y consiguió todos los permisos y autorizaciones de múltiples autoridades en poquísimas semanas.

Supervia, segundos pisos y sin transporte

Quien debiera defender nuestros intereses, nuestro “representante local” Héctor Guijosa –sobreviviente de un escándalo público por no reconocer ni pasarle pensión alimenticia a su hijo cuyo caso llegó hasta a la ALDF– se ha dedicado a amedrentar a los vecinos: “O dejas tu casa o serás desalojado” y luego “amablemente” paga sus mudanzas.

Las supuestas instituciones autónomas (PAOT, CDHDF e INFODF) actúan bajo titulares y burócratas que deben sus chambas al actual gobierno y las quieren conservar ofreciendo múltiples e incoherentes excusas para su pobre actuar. Un ejemplo “dignísimo” fue el reporte de la PAOT ante la denuncia de un río que el inicio de las obras habían secado en el Parque Tarango. En pleno agosto y al día después de una fuerte tormenta, lo describía como un “arroyo seco, cuya agua sólo circula en ciertas temporadas”. Si en plena temporada de lluvias no había agua circulando, el río se había secado, pero la PAOT no lo quiso reportar así.

En la madrugada de un puente vacacional, el GDF envió 35 camionetas de granaderos para el desalojo de un plantón de vecinos, pero al ver la cobertura de medios y redes sociales que logramos, se “echó para atrás”. Utilizaron, en cambio, estos cuerpos de seguridad pública –pagados por nuestros impuestos– para resguardar unos baños portátiles, una planta de luz y un trascabo de la compañía privada (OHL-COPRI). Esta compañía había obtenido la concesión de manera directa, según el Título, porque la obra no implicaba “erogación de recursos públicos y ofrecía las mejores condiciones”.

En plena Conferencia Mundial de los Alcaldes y después de recibir gafetes oficiales de los propios funcionarios para que entraran al foro, el GDF arrestó a nuestros compañeros que repartían información contra la Supervía.

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Ah, ¿se preguntan por el Delegado?, yo también.

En contraste, el GDF tiene una agencia de comunicación y relaciones públicas que intenta contrarrestar (con muy malos resultados, por cierto) nuestro posicionamiento público. ¿Cuánto le estarán pagando todos los días, me pregunto? Ojalá en un Wikileak lo descubramos pronto.

Habia banqueta

Wikibanqueta pintada por ciudadanos, cuando el GDF la recortó

Aún así, tengo esperanza. Creo más que nunca en la necesidad de construir una democracia local de calidad. Experiencias en otros países demuestran que es posible, tal y como ha sido Ciudad Viva para Chile o Jane Jacobs para Nueva York, ambos casos con excelentes resultados para la calidad de vida de sus habitantes.

Estos conflictos urbanos y de barrios son experiencias pedagógicas, escuelas de ciudadanía, espacios de vínculos sociales, generadores de identidad local.

La calidad de vida de una Ciudad –estoy convencida– se mide por la fortaleza de sus organizaciones vecinales y la capacidad de implementación de un gobierno local en este tipo de proyectos, por su gestión y rendición de cuentas democrática.

Por ello, valoro y admiro cada vez más los triunfos ciudadanos al defender su pedazo de territorio cotidiano y su derecho a participar en la construcción de la Ciudad.

Aquí podrán encontrar un video elaborado por los colegas de Guadalajara a propósito de la Vía Express, un ejemplo más de los despropósitos gubernamentales.

Este artículo se publicó originalmente en Animal Político (diciembre 2010)  aquí, aquí y aquí se pueden encontrar más datos y articulos sobre la Supervia



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